Khadija tenía 11 años. Trabajaba por 36 euros al mes como empleada doméstica.
Aunque finalmente se erradique de forma definitiva el trabajo infantil en su país, ella ya no podrá contarlo. La hija del matrimonio para el que trabajaba acabó con su vida.
En Marruecos existen todavía casi 150.000 niños menores de 15 años trabajando. Por ellos sí que se puede hacer algo. Para que ellos sí que puedan contarlo.